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jueves, 30 de noviembre de 2017

MICRO-RELATOS (5) EL CREYENTE

                                                      
                                                              

De vez en cuando lo hacía. Creía en eso. Lo convertía en un hombre respetable. Esa espera lo fastidiaba, pero se las arreglaba para entretenerse. Pensaba que era necesario. Así se ganaba la simpatía de su mujer. Mientras, a su mente acudían pensamientos morbosos. “¡Humm! que bello trasero tiene esa chica”. “Ese desgraciado si tiene suerte” –Pensaba,  rumiando sus palabras en el sigilo de su boca cerrada.”Mañana tengo que cobrarle al hijo de p…, tiene meses sin pagarme”-proseguía mientras caminaba lentamente. “Qué rica está la mujer de mi compadre,  cuando él se vaya la invito”. “¡Ah vieja ridícula, será que no se ve en un espejo!”. Distraído en sus lujuriosos y torpes pensamientos le llegó su momento. “El cuerpo de Cristo” - dijo solemnemente el sacerdote. Tragó su ostia y contestó convencidamente -“Amén”.



ALI HERNÁNDEZ ABRAHAN

domingo, 26 de noviembre de 2017

MICRO-RELATOS (4) EL PRINCIPIO





“¿Cómo te parece?” – Le preguntó en tono grave a su par. “No sé” – contestó dudoso.-“Creo que nos traerá problemas”. “¿Por qué?” – Le preguntó intrigado el menor de los tres, pero tan importante como ellos. “Me parece que darle plena libertad es un error muy grande, sé que nos arrepentiremos”. “Tal vez” contestó el mayor de los tres de manera sentenciosa. “Pero es nuestro desafío” terminó la frase de manera meditabunda, prosiguiendo la oración sin detenerse. “Sin él no tendremos de qué ocuparnos”. “Sí” – dijo el preferido del mayor. “Sé que me costará grandes sacrificios mantenerlo, inclusive la muerte” dijo triste y decidido. El menor intervino. “Se pasará la vida preguntándose por qué lo hicimos”. “Jamás sabrá que fue por pura diversión” culminó con una sonrisa perfectamente adecuada a la ocasión. Se pararon y los tres exclamaron vigorosamente “Bienvenido Adán”


ALÍ HERNÁNDEZ ABRAHAN

sábado, 25 de noviembre de 2017

UNA ESTROFADA DE AMOR

Por esos ojos misteriosos,
Vine hasta aquí.
Por esa mirada profunda,
Llegué hasta ti.
Por ese mundo interior...
 Que me escondes,
Me detuve allí.
Por saber de tus sueños,
Fui muy feliz.
Por conocer tu alma.
Me alegré y reí.
Por fin te besé,
Y no pude describir,
 Lo que sentí.


Ali Hernández Abrahan

viernes, 24 de noviembre de 2017

Micro-relatos (3) Infiel con Placer







Él lo había jurado ante ella. Un juramento muy recordado cada año vehementemente, como lo dijo, lo juró firmemente, Jamás sería infiel. Era su palabra, estaba comprometido su honor, y por supuesto su conciencia se lo reclamaría. Pero era tan apetecible. Su color de piel, su perfume natural, cálido. Mezcla étnica insuperable. Sentía un intenso deseo de saborearla, estaba excitado como nunca, sus papilas destilaban agua de amor, de anhelo; pero reflexionaba… “será sólo una vez, lo prometo”. “Ya estoy viejo”  repetía en su cabeza, “y esta oportunidad no se me presentará otra vez”. Está lejos de su hogar, en otra ciudad, nadie lo conoce. Lo hará, y ya no lo volverá hacer, ahí quedará el recuerdo de tan anhelado momento.


 Pensaba “la carne es débil…somos humanos imperfectos” después pedirá perdón…o no se lo dirá jamás, será su secreto íntimo…nadie lo sabrá…sólo él, y por supuesto, la que la acompaña en su pecado. Ella, la hallaca más suculenta que había visto y olido en años. “Mirando al cielo exclamó “.Perdóname mamá, tus hallacas fueron las mejores. Y el tenedor penetró con su magnífico manjar imitando al desafortunado Adán, que luego  lamentó toda su vida semejante infidelidad.


ALÍ HERNÁNDEZ ABRAHAN

sábado, 18 de noviembre de 2017

MICRO-RELATOS (2) ERROR SEMÁNTICO



Pedro se reunía con sus antiguas amigas de la época universitaria. Tenían años sin conversar para recordar los buenos y viejos tiempos. Pedro acudió con su joven esposa, unos años menor que él. Julia, su amiga de años se permitió echarle bromas, contándole a su esposa como acechaban a Pedro, pero nunca les paró banderines a ninguna. Le preguntaron a Pedro que vio en su joven esposa. Pedro quiso ser estúpidamente sincero, pero la pregunta era muy comprometedora. Cómo decirles porqué escogió a su mujer y no a alguna de ellas sin tocar alguna sensibilidad, un punto débil, un sentimiento escondido. Pedro miró a su joven esposa Era hermosa, no podía decirles que era más bella que ellas. Volvió a fijarse en sus amigas y recordó lo complicadas y complejas  que eran, muy intelectuales para su gusto de aquel entonces.


Pedro tuvo el argumento perfecto, pero a pesar de ser un hombre con un amplio léxico, por la premura de la respuesta, escogió el adjetivo inadecuado, precipitándose a decirles, porque la había escogido a ella. “Ustedes siempre fueron muy complicadas y yo quería una mujer simple”, dijo satisfecho de su razonamiento mediador. Todas se quedaron mudas. Su esposa lo miró fulminándolo con la mirada. Pedro se dio cuenta inmediatamente de la carga semántica del adjetivo utilizado, que no era precisamente el que quería expresar, solo quería decir “sencilla”, sin complicaciones, pero su mujer entendió “sin sal, gris, sin sabor”, jamás le perdonó ese error semántico, porque al fin y al cabo, ella... siempre fue simplemente complicada.



ALÍ HERNÁNDEZ ABRAHAN

lunes, 13 de noviembre de 2017

Micro-relatos ( 1 ) Orgasmo Fatal
















Allí estaba ella, acostada, mirando fijamente al hombre que marcaría su vida. Lo miraba buscando sus ojos que estaban perdidos, vacíos, pero a la vez serenos. Él estaba seguro de lo que iba hacer. No era la primera vez, ya era una especie de rutina. Ella insistía mirándolo fijamente, por su mente pasaron momentos memorables, cuando era dueña de la vida de los demás, ahora en ese instante comprendió lo leve de la vida. Él era el primer hombre que era indiferente a sus encantos. Cristina lo miraba. Él caminó solo unos pasos y colocó su mano. Cristina gimió como nunca, ni en su mejor orgasmo logró tal gemido profundo. Sintió un placer definitivo, de descanso. La asesina murió electrocutada.



Alí Hernández Abrahan

sábado, 21 de octubre de 2017

Divino Olvido









Por un momento estoy muerto
sin vida, sin alma,
pues estoy sin ti, vida mía.

Por un momento
me olvido del mundo,
en un instante  se nubla mi Universo, 
porque tú no estás, amada mía.

Por un momento me olvidé que existía,
no había luz...solo oscuridad había,
pues no estabas tú, alma mía.


Por un momento tuve la agonía,
de la no existencia, no hubo vientos,
ni brisas, ni lamentos, ni perfumes de vida.
pues solo me sentía sin tí , bella mía.


Por un momento, solo por un momento,
conocí a Dios y me dijo,
tu vida y la de ella son solo mías,
cuando quiera puedo olvidarme de ellas,
pero olvidarlas jamás, porque no podría,
pues mientras haya amor... habrá vida.



Alí Hernández Abrahan

martes, 19 de septiembre de 2017

Fue un momento nada más…






Un momento nada más nos apartamos de amar,
Pasamos años en un extraño caminar,
Perdidos los dos no nos cansamos de pensar,
Suspirando profundamente por tenernos,
Por sentirnos palmo a palmo,
Acariciándonos plenamente


Sentir cada poro de tu piel,
Caminar con mis dedos
 lentamente por tu cuerpo
e ir a lo más profundo de tu ser.

Tomar de tu alma la esencia de tu amor,
Empapando mi cuerpo,
 con dulzura y sin temor.
Nos conocemos desde siempre,
 en otras vidas quizás,
Afortunado soy al conocerte
en un pasado vehemente,
Sin dejar de quererte,
 en sueños de mil vidas
Besándote eternamente.
 
Rima  con el mar tu nombre,
Como virgen pura de amores,
Te guardaste siempre para mí
Sin tormentas ni rencores.

Tal vez un ángel del cielo eres.
llegaste a la Tierra para verme.
Afortunado soy entre tantos
por convertirte en mujer, ángel mío
.


Fue un momento nada más,
Te tengo desde antes amor eterno,
“Seré tuya hasta el fin”,
Dirás sin contemplaciones efímeras,
Pues te abrazaré por siempre,
Cuando  me digas adiós,
Hasta la próxima vida.


Alí Hernández Abrahan

martes, 1 de agosto de 2017

Canción para tí mujer !!









Tú me preguntas si es así
yo te respondo que sí lo es
ver lo infinito a través de tí
es encontrar lo que que tanto deseé

Explicarlo es difícil
demostrártelo es más aún 
sentirte es lo que me satisface
y decírtelo me complace

Vivir y no saber
amar y no sentir
verte y no morir
 soñar y sí creer

Mi mundo existe sólo cuando hablas
mi alegría es sutil cuando te canto
tu sincera sonrisa ilumina mi existencia
¡Qué más puedo yo ver en tí si no te amara!

Tus ojos, tu boca, tu cuerpo,
tu fragancia, tu alma, tu ser,
tu fascinante madurez,
tu refrescante hermosura,
¡Pregunta y te responderé!

Eres como la música...Tranquilizante
eres como el agua...insuperable
eres como una poesía...dulce
eres toda una mujer adorable.
Sentirte mía es mi esperanza
perderte sería mi extinción
pido a Dios que te cuide 
 y que tus tristezas infinitas
se disipen con esta canción

Este no es un poema

mi canción es para tí
Entenderme es lo que quisiera
pues ya sabes, que fue lo que vi en tí.


Alí Hernández Abrahan






sábado, 29 de julio de 2017

Poema para no morir


Y la hoja era fresca… Pero… ¿era tierna?,
Se hundía…pero resistía, sólo la brisa le daba vida,
Entonces la flor perfumaba y su aroma se extinguía.

¿Era el Sol acaso?
Era la vida y la razón,
Y yo… no las distinguía.
Era el viento solitario y errante
Que me esquivó para no contaminarse,
Y la luz fue franca y me dijo…¿Eres tú?
Y fue tan terco como la lágrima última
Que era la cima de mi creencia.

El tiempo era transparente,
Pero lo palpaba,

Porque si estaba no me embriagaba,
Puede ser que fuera infinito,
Pero yo… no lo comprendía.
Ahí  permanecía y yo lo dejaba
Se escapaba impaciente,
Y yo… la deseaba,
Solo era la cruz que a mis espaldas se hendía,
Y yo… me impresionaba.

La Inocencia y la Madurez se juntaban,
Y yo… las amaba,
Una era cruel y me sumergía
En la cruda razón de la vida,
Y la otra me satisfacía, como la delirante poesía
Que me envolvía en mis claros días
Y me alejaba del destino más oscuro y recóndito
De mi espíritu turbado con su simple fantasía,
Pero la realidad era esa
Y yo… solo la lloraba.
Tú eres aquello que está en él.
Y el verano era cálido pero simple,
Como aquella delicada sonrisa,
Y los ojos lo decían todo.

¿Era esa mi causa?
Pero mi tristeza era alta,
Tanto como el miedo a no saber
Si era el capullo dorado de mis ilusiones
Que prendía fascinante
De la sombra materna que cubría
Celoso todo mi ser.

Alí Hernández Abrahan (1973)