Estimados lectores, mi Blog ENTRE ANÉCDOTADAS Y ESTROFADAS, ha rebasado las 20.0000 visitas, por lo cual quiero agradecerles este contínuo contacto que me ha permitido a través de estos años (2009 - 2020) brindarles mis escritos para informarles y entretenerlos con la más sana intención y el firme deseo que contribuyan en algo a la reflexión que las personas en un momento de nuestras vidas debemos tener. Son muchos los comentarios recibidos a través de mi correo alihernandez54@gmail.com, en los cuales me animan a seguir con mis publicaciones, por ello agradezco públicamente a los conocidos y desconocidos y los miles de lectores que se ubican en los sitios más distantes de nuestro planeta. Hoy quiero mostrarles las estadísticas que me ofrece mi blogger que reflejan para el día de hoy 30 de abril 2020 parte de esa realidad que les he descrito y me alegran , porque demuestran el papel que ejercen las redes sociales y el Internet, sobre todo en esta época de pandemia y cuarentena que paradójicamente nos obliga a estar solitarios, nos permite estar comunicados y conectados con todo el mundo.
Dedicado
especialmente a mis nietos: Daniela Valentina, Alondra Isabel, Sergio Alexandro
y Rodrigo Andrés
El abuelito contador
de cuentos es un viejito sabio, pero muy viejito, tanto así que él mismo olvidó
su fecha de nacimiento.
Tenía una larga barba
blanca y vestía un largo saco de lana color verde, también en su cabeza
canosa utilizaba un singular sombrero anaranjado que asemejaba una zanahoria
fresca.
El Abuelito aparece
solo en época de Navidad, sobre todo en donde jueguen niños felices y buenos,
que merecen como premio a su conducta que él les cuente está hermosa historia.
¿Cómo es posible que
un conejo regale huevos, si los conejos no son gallinas?
“Bueno niños aquí les
voy a contar cómo fue todo, porque el mismo Conejo de Pascua me lo contó a mí”,
dijo el Abuelito con mucho entusiasmo.
“Cuando yo era apenas
un niñito como ustedes, buscaba mis huevos decorados, dulces y chucherías que
el Conejo de Pascua me había traído y escondido en el bello jardín de mi casa
por ser un niño bueno, que obedecía
siempre a mi papá y a mi mamá, pero también le hacía mucho caso a mi maestra y
profesora, porque si no lo hacía, El Conejo no me traería los ricos dulces que
tanto me gustaban.
Comoen todas las vísperas a la Navidad, el día
del Conejo de Pascua en mi hogar, todos esperábamos impacientes salir a nuestro
verde jardín en donde habitaban muchas plantas de diferentes flores que
adornaban coloridas y festivas al patio alegre de mi casa.
Bueno- continuó
contando el abuelito- entré entusiasmado en búsqueda de los dulces que El
Conejo de Pascua había dejado escondido entre los rincones de nuestro jardín.
Caminaba atento a cualquier detalle que me
permitiera descubrir el tesoro de los huevos decorados y brillantes que tanto
me gustaban, de repente, fue grande mi sorpresa cuando se apareció El Conejo de
Pascua, que siempre está invisible para que no lo agarren los niños malos, ni
los perros ni los gatos que le gusten comer conejos.
Me impresioné al
verlo, era un Conejo hermoso, con un pelaje totalmente blanco como la nieve,
era mucho más grande que los conejos que yo había conocido, movía sus bigotes
de manera constante y nerviosa, sus ojos negros e intensos transmitían paz y
serenidad, de manera que me tranquilicé inmediatamente, me quedé mirándolo
fijamente hasta que me empezó a hablar.
Me dijo muy
cortésmente que por ser un niño que siempre me portaba bien, obediente, hacía todas mis tareas, buen amigo, no hablaba mal de nadie, no le
gritaba a la gente y comía todos los alimentos que mi mamá me preparaba, había
decidido contarme su historia. Y comenzó de esta manera:
“ Hace mucho, pero
muchísimo tiempo, cuando San José y La Santísima Virgen María estaban en el
pueblo de Belén, esperando en un pesebre de ovejas que el Niño Jesús naciera,
El Padre Dios Celestial leavisó a todos
los animalitos que estaban cerca del pesebre,fuesen a cuidar al Niño Dios que estaba por nacer.
Y cada animalito
obediente a Papá Dios se acercó al pesebre para mostrarle a la Santísima Virgen
María cuanto amaban a su bebé. Fueron llegando poco a poco, regalándole cada
uno su talento.
El Ruiseñor llegó y le
cantó una bella melodía con su trinar de oro, luego llegó el Gallo y le cantó
su alarma madrugadora, una hermosa vaquita le trajo leche fresquita, vino la
cabra montuna y le trajo el queso de su leche, así sucesivamente cada animal le
daba un regalo al Niño Dios por nacer.
Todo iba bien,
contentos estaban todos, hasta que apareció una serpiente, una culebra brava
porque le habían quitado sus patas y tenía que arrastrarse, buscaba venganza,
comiéndose al Niño Jesús.
Un conejo que estaba
cerca, pero que no sabía aún que regalarle al Niño, vio que la culebra se
acercaba y le dijo a la gallina que traía muchos huevos de regalo, que se los
diera para tirárselos a la serpiente y así poder espantarla.
La gallina no dudó en
aceptar la propuesta del conejo, y le dio todos sus huevos. El conejo los tomó
y con su veloz carrera, muy rápido se acercó a la culebra y le lanzó todos los
huevos en su cabeza, sin darle oportunidad que ella lo mordiera. La víbora
asustada huyó espantada por la lluvia de huevos que le cayó en la cara.
Así el Conejo se
convirtió en el héroe de ese día, salvando al Niño Jesús de la malvada
serpiente.
Papá Dios observó todo
lo que hizo el Conejo desde el cielo. Entonces lo llamó y le dijo: “Bendito
eres Don Conejo, salvaste a mi Hijo de la peligrosa serpiente, por eso todos
los años, hasta la eternidad, les llevarás a todos los niños y niñas del Mundo,
dulces de regalo y huevos decorados, pero debo advertirte Conejito, siempre serás
invisible para que no te atrapen y estés a salvo de los niños malos, solo te
podrán ver los niños y niñas que se porten bien, sean obedientes y hagan todas sus tareas. De ahora
en adelante todos te llamarán Conejo de Pascua, porque aparecerás cuando la
gente del Mundo comiencen a celebrar el nacimiento de mi Hijo, el Niño Jesús, y
su paso por La Tierra”.
Entonces el abuelito cuenta cuentos les dijo: "Así mis queridos
niños, es por eso que El Conejo de Pascua les dejará a ustedes un regalito de
dulces y hermosos huevos para que los disfruten y se acuerden siempre de ser
buenos con Papá, Mamá, los hermanos, los amigos, las Maestras, profesores y
abuelitos como yo, que estamos viejitos y necesitamos mucho amor”
¡Hasta el próximo cuento niñitos! ¡Ahora saben porque el Conejo de Pascua regala huevos y no es
gallina! les dijo el viejito cuenta cuentos despidiéndose con una sonora
carcajada desapareciendo ante sus inocentes ojos.
(EL LECTOR DEBERÁ OÍR LOS VIDEOS PARA ENTENDER MEJOR EL CUENTO)
"Este es un cuento o tal vez mi vida. Soy músico, compositor y un poco loco". Así pensaba Raúl Ramírez, tenía ya 75 años. El Otoño era su estación favorita. En su silla de ruedas ya gastadas y con sus manos huesudas, rodaba hasta la vetusta ventana de madera rancia y noble, que enmarcaba el paisaje del bosque que siempre le inspiraba. Su amigo Alfonso, de su misma edad, escritor aficionado, siempre lo visitaba cuando su reloj marcaba la hora nona; los dos adultos, compartían sus vidas en la soledad de sus existencias ermitañas.
Cansados de sus vidas, escuchaban la radio, o buscaban un disco long play de vinilo negro un poco rayado y lo colocaban en su toca disco para oír sus canciones favoritas, a veces la escuchaban una y otra vez mientras bebían ceremoniosamente un rico coñac español que parecía nunca acabar.
-Raúl- exclamó Alfonso para lograr la atención de su entrañable amigo- Pienso que cada vez que oímos está música nos rejuvenecemos, mi espíritu se traslada a esos años de adolescencia, recordando la época que disfrutaba, a pesar de los sinsabores que a veces teníamos, siempre nos parece maravilloso revivirlo. El otoño marcó mi vida.
Ahora estamos en esa estación, de un color envolvente, cuando la brisa arrastra las hojas como la música nuestros recuerdos, vuelven a la tierra como la memoria, para nutrirla nuevamente. Dios nos dio memoria para que disfrutemos de nuestro pasado y no nos olvidemos de sus bendiciones presentes en nuestras vidas, sobre todo la longevidad que a veces nos parece letal pero que al final es la contemplación de nuestros actos, buenos y malos, cada uno con una canción que nos acompaña.
-"Así es mi querido Alfonso"- le contestaba Raúl entusiastamente - "A pesar de nuestra edad las canciones nos conservan jóvenes". - Hizo una pausa, tomo su copa y saboreó en su boca el perfume de su bebida preferida-
"Amigo mío"- continuó su idea- " la música tiene un poder mágico sobre las personas, el Hombre reacciona ante ella por que es un Ser espiritual, antes que padres fuimos hijos, nuestra vida es única, y nunca debe ser igual a la de nuestros hijos. Cada hijo será padre de su ejemplo, pero no podrá ser ejemplo de su padre.Contempla a nuestros hijos, ya mayores, casados, con sus familias, cada quien distinto, a pesar de repetirles nuestros consejos, cada quien hizo lo que tenía que hacer. Sólo ellos son responsables de sus vidas, como también lo fuimos nosotros.
Los dos amigos , se miraron fijamente por un momento y escuchando la canción, no lograron contener una traviesa lágrima rodara impertinente sobre sus mejillas. Ambos habían enviudado hacía años pero el amor hacia sus esposas era inviolable al tiempo, sus memorias recorrían cada momento feliz con aquellas mujeres que significaron la razón de vivir, más allá de sus amados hijos, esas mujeres que los amaron profundamente, un amor que nunca terminó y que cada día añoran, imposible repetirlo, eternamente inolvidable.
Terminaron de escuchar la canción, había tristeza, sus ojos perdidos en sus pensamientos, sus almas rendidas al sentimiento perdido, el amor ya no está en sus vidas, ni sus hijos ni sus nietos lo llenan, es otra clase de amor, el que nos duele distinto, el que recuerdan cada hora de sus vidas.
Alfonso se acercó a Raúl con una caja de madera oscura, y abrió su tapa lentamente. Raúl observó su contenido, volteó su mirada a su amigo entrañable y asintió con su cabeza de manera decidida. Raúl tomó su contenido dándole a su compañero lo que le correspondía. Estaban comprometidos con ese acto, cada uno con lo suyo, volvieron a mirarse, esta vez complacidamente. Una sonrisa de resignación. Un suspiro de alivio. Raúl colocó la caja vacía en la mesita cercana a su silla y se dirigió a buscar la canción mágica que los induciría a sus sueños. Tomó la carátula del mismo, la limpió cuidadosamente, sacó el long play, lo sopló como acostumbraba para quitarle algún polvo rebelde y lo colocó pausadamente en el viejo toca disco.
Mientras oían la canción, sintieron algo misterioso en sus cuerpos, sus pensamientos se cruzaron, tenían miedo, el pulso incontenible se les aceleraba. Las notas de la canción fluían como lava de un volcán ardiente, fogoso. Sus voluntades ya estaban comprometidas. No había vuelta atrás, era el pacto que habían hecho. Tomaron las pistolas y las llevaron a sus bocas. El último sonido de sus vidas, fue la de un disparo simultáneo que segó sus existencias para siempre. Aunque sea mágica, a veces, la música nos entristece.
“Utopía, 5.000 vidas
pasadas”…Aunque ahora somos espíritus, seres de energía lumínica del Amor
Supremo y la perfección es nuestro eterno vivir, escribo con mi mente este sentir.
.
Miles de vidas tuve
que sufrir para aprender lo que era realmente la vida, en esta dimensión
impensable tengo el privilegio de ver lo que fui, veo a los seres de carne y
hueso que me sirvieron para tal fin.
Poco nos falta a los
que vivimos aquí, llegar al último escalón de la existencia para integrarnos a
la morada final, donde la nada no existe, donde la mente deja de pensar como un
yo y se convierte en un “Uno” que nos funde con “el Origen del Todo”.
Hace 3.000 años
terrestres, que apenas son unos segundos en esta dimensión, donde nos parece
que hace solo un momento fuimos hombres y teníamos un cuerpo que nos permitía
sentir sensaciones inalcanzables en el estado espiritual. Apenas unos minutos
antes estuve casado mil veces, siempre con el deseo de entender lo opuesto a mi
esencia, conocer al amor hacia otro espíritu, hasta no comprendía que la meta
era integrarnos y ser “Uno” alguna vez, hasta el final, esta matemática del
Universo cuántico en donde 1+1:1.
Sin esa fusión
espiritual, no se logrará nunca avanzar, lo espiritual es indiferente al sexo
genérico, se manifiesta, se manifiesta sin distinciones, no hay edad ni género,
simplemente espíritu, el amor es el amor, la mayor fuerza cohesiva del
Universo, todo lo mueve en busca de esta perfección.
Cada partícula que compone el Universo está impregnada de la
fuerza del amor. Todo fue creado desde siempre, el tiempo no existe, es solo
una concepción del Hombre para explicar su incomprensión ante las maravillas y
misterios que se le presentan. Todos los objetos creados tienen espíritu. Los
planetas son seres con espíritu, viven de acuerdo a lo dispuesto por la Gran
Ley del Amor.
El Universo se re-crea
constantemente con las mismas partículas que mutan según las vibraciones que
disponga ese Ser Supremo que todo lo mueve. “Soy el hijo de la tierra y el cielo
estrellado pero mi verdadera raza es del cielo” frase de un antiguo texto de la
sabiduría griega, o cuando Heráclito decía “Ni aún recorriendo todo camino
llegarás a encontrar los límites del alma, tan profunda y vasta es”. La
conciencia es el núcleo espiritual del alma, Max Plank, físico cuántico la
consideraba como algo fundamental de donde se deriva la materia, todo lo que
existe lo postula la conciencia. “Pienso, luego existo” como dijo Descartes. En
otras palabras la mente, lo que pensamos es la responsable de lo que vemos.
Y para terminar en mi
reflexión sobre lo aprendido esas mil vidas recuerdo también lo que dijo el
famoso neurofisiólogo Sir Jhon C. Eccles “Debemos reconocer que somos seres
espirituales con almas que existen en un mundo espiritual, así como seres
materiales con cuerpos y cerebros que existen en un mundo material”.
En esta existencia
etérea, de este lugar llamado Utopía, donde somos amados y queridos de manera
inmensurable, donde nos sentimos parte irremplazable del Todo, y a la vez
inseparables, no hay miedo, no hay temores, somos parte del UNO, del
Omnisciente, somos indudablemente dioses.
Esta carta es testimonio de mi aprendizaje de ese viaje que
estoy a punto de culminar, reencontrándome definitivamente con mi gran amor…!
¡Tiberio! – se oyó el
grito autoritario que hizo eco en los refinados oídos del viejo escritor,
interrumpiendo su trance meditabundo al terminar el último capítulo de su
última novela.
Tiberio dejó su pluma
sobre el amarillento cuaderno donde realizaba sus borradores con desánimo. Se
levantó pausadamente, caminó algunos pasos tratando de pensar en lo que quería
su esposa, contestándole con su ruidosa voz, alzándola a los decibeles
adecuados para que su mujer lo oyera- ¿Qué quieres mi amor? – terminó de gritar
en espera de la respuesta de su amada esposa.
-¡Vienes a la cama o
me pongo a ver televisión! Contestó con voz ansiosa y agitada. El viejo
escritor Tiberio Pérez, asomó tímidamente
su cabeza para atisbar la escena que lo esperaba, viendo a su mujer con rollos
en la cabeza y unas máscara de color indefinido que le formaba la crema mágica
que la embellecería algún día, cuando su problema óptico se agravara, y no
pudiera apreciar en su espejo los surcos que poblaban sus mejillas que
describían sus años bien vividos.
Tiberio, se escondió
tras el marco de la puerta, sonrió con una mueca de satisfacción, mientras
pensaba-“Cuánto me falta para aprender esa complicada matemática cuántica, UNO
MÁS UNO ES IGUAL A UNO”