
"La vida es un poema cuyos versos son altisonantes, la rima la pone Dios y el ritmo lo pone uno...." A.H.A




do , las dos esferas parecían tener vida propia, me atrevería decir !Qué eran seres inteligentes y no aparatos¡.
Al principio seguíamos los mismos que habíamos comenzado en la casa de Los Riera, Rafael,Rubén,Andrés,La Nena ,Laura y yo. Todas las noches o casi todas, a las 10 de la noche comenzábamos con la meditación. Nos situábamos en la salita de la casa y nos sentábamos en circulo sobre una alfombra tipo persa de colores verde y rojo. Al extremo de la sala había un portón de vidrio que daba hacia el jardín interior y al otro extremo estaba el piano y los otros instrumentos que dejaban allí después de sus prácticas, habían dos ventanas de romanilla de vidrio que daban hacia la calle y estaban cubiertas por unas cortinas de tela clara. Nos colocábamos en posición de yoga con los índices y pulgares en contacto, y las rodillas de cada uno rozaba a la del otro como para darnos más confianza y unir esfuerzos.

No quiero incluir este artículo como capítulo de los hechos que cronológicamente trato de desarrolllar, para que los lectores tengan una secuencia lógica de los acontecimientos que he estado relatándoles, pero a la medida que voy evocando mis recuerdos, llegan a mi memoria hechos que son de mucha importancia y que son necesarios contar para que comprendan el porqué de mi fuerte motivación hacia la investigación del fenómeno ovni y todos los asuntos que lo rodean, sobre todo para aquellas personas que aún son capaces de ser incrédulas, a pesar de no haber indagado suficientemente sobre este tema.
Cuando era estudiante universitario, en los primeros semestres, vivía en una urbanización de Barquisimeto llamada Colinas de Santa Rosa, al Este de la ciudad, esta Urb. se encuentra en la zona más alta de Barquisimeto propiamente dicho, a excepción de la zona del cerro El Manzano que queda al sur del río Turbio que es aún más alta. La cuestión es que en la zona de Las Colinas se consigue en ciertos lugares una vista panorámica de casi toda la ciudad, y muchas personas que tienen sus casas en esos lugares son ciertamente unos privilegiados por disfrutar de semejante paisaje y frescura.
Bueno, yo vivía en una de las colinas más altas y cerca de donde vivía tenía como vecinas a mis amigas de siempre, a quienes quiero mucho, Ursula y Marión Lemke, a las cuales acostumbraba a visitar sobre todo los fines de semana en la noche cuando no tenía que estudiar.
Estas amigas vivían con sus Padres, hoy fallecidos, Don Gunther y Doña Gisell, alemanes ambos, estas personas maravillosas enriquecieron mi vida a través de su amistad sincera e intensa, una familia a la cual siempre recuerdo con mucho cariño. La casa donde residían estaba también ubicada en unos de esos lugares privilegiados de los cuales les había hablado anteriormente. Una noche de un viernes, recuerdo, había invitado a mi compadre Octavio Seijas(padrino de mi hija mayor Vanessa), a que visitáramos a Los Lemke, pues él también era su amigo. Los dos nos fuimos caminando disfrutando de la hermosa noche, inusitadamente fresca y estrellada, sin nubes que estorbaran el disfrute del celestial paisaje. Llegamos e inmediatamente tomamos posesión de una pequeña terraza que servía de antesala a la entrada de la casa. Allí tenían dispuestos unos cómodos sillones jardineros en donde nos sentábamos toda la noche a echar cuentos y oír música, cuestión que nos hacía pasar la noche de manera entretenida. De vez en cuando éramos interrumpidos por Don Gunther o Doña Gisell para ofrecernos cervezas bien frías o algún que otro pasapalo que ella deliciosamente preparaba, a mi me gustaban unas galletas saladas alemanas con orégano y queso parmesano que eran exquisitas. La noche trascurría entre chistes y cuentos graciosos que mi compadre relataba acerca de sus aventuras en la población de Curarigua, cuna de algunos de sus ancestros. La tertulia acompañada con la música de Ray Coniff o bossa Nova, ambientaban la reunión convirtiéndola en una pequeña fiesta de amigos; pero lo mejor del sitio era el espectacular paisaje que disfrutábamos de la ciudad que nos brindaba gratuitamente y que venía acompañada de una brisa suave que resfrescaba agradablemente sin necesidad de abrigarnos o incomodarnos con el frío. Los temas de conversación en ningún momento versaron sobre temas ufológicos ni metafísicos, de manera que nadie puede decir que estábamos acondicionando la mente para lo que a continuación les relataré.
Mi compadre Octavio echó un grito de asombro y se levantó como un resorte: !Epa¡ ! miren esa vaina¡ ! A la verga¡ (mi compadre usaba un lenguaje muy escatológico), mientras señalaba con el brazo extendido e indicando con su dedo índice hacia el oeste del paisaje, su rostro era todo un poema de asombro y susto. Mis amigas también se levantaron y coreaban junto a él, !Coño¡ !Eso no son aviones¡ . Yo me quedé mudo, extasiado por lo hermoso del fenómeno, inmediatamente ellos también callaron disfutando asombrados aquel espectáculo de otro mundo que trataré de describirlo lo más exactamente posible.
Eran cuatro objetos de forma ovoide achatado, del tamaño de un avión de pasajeros de los que hacían vuelos comúnmente en aquella época, (el tamaño lo calculé, pues cuando pasaron delante de nosotros hacia el sur, tenía como referencia la montaña de Terepaima). Los cuatro objetos iban volando relativamente bajo, para poder observar claramente su forma, su desplazamiento era totalmente silencioso y dejaban una estela azul-plateada brillante muy hermosa que resaltaba en el firmamento de manera esplendorosa. Su velocidad era también igual como cuando vemos a un avión de pasajeros desplazarse cuando esta llegando a la ciudad y se dispone aterrizar en el aeropuerto. Los cuatro ovnis volaban en formación de escuadra invertida, cosa contraria a lo que hacen nuestros aviones militares, que vuelan como lo hacen las bandadas de ganso en forma de V, es decir un avión en la punta y los demás en dos líneas abiertas progresivas de cada lado. Creo que ese tipo de formación es la que utilizan cuando aparecen en grupo.
Todos enmudecidos observábamos como se desplazaban silenciosamente ante nuestros ojos desde el Oeste, hacia nosotros, es decir el Este, pasaron relativamente frente a nuestra terraza muy cerca del cerro Terepaima, pero no por encima de él, por eso les digo que volaban relativamente bajo, siguieron hasta desaparecer detrás del cerro hacia la ciudad de Acarigua. Eran aprox. las 11 de la noche.
La verdad no me acuerdo de que cosas dijimos después, pero mi emoción era tal que sólo pensaba en decirle a mi papá lo que había visto. No recuerdo si los padres de mis amigas también vieron el fenómeno.
Esto definitivamente marcó para siempre mi vida,pues para mí los ovnis son una realidad, y no precisamente de este planeta o dimensión.
Al día siguiente le conté a todos en mi casa lo que había ocurrido, por supuesto me miraron con una cara que no les quiero ni contar. Me fui triste ese día a realizar algunas diligencias por la ciudad, cuando vi en un puesto de periódicos una primera plana de el diario EL Nacional que reseñaba con una foto los cuatro objetos no identificados, creo que decía. "OVNIS en Caracas. Maracaibo y Barquisimeto" el diario lo compré y se lo llevé a mi papá, pero como a él era difícil ganarle una, me dijo que todo eso era una patraña de los periódicos. A lo mejor alguno de ustedes podrá recordarse de esa noticia, la fecha exacta no la tengo pero creo que fue en agosto del 74 ó 75 más o menos. La reseña periodística indicaba que cuatro objetos voladores fueron fotografiados y reportados entre las 10.30 y 11 de la noche en las ciudades antes mencionadas, y que había un hermetismo inexplicable por parte del gobierno venezolano en cuanto a el origen de los objetos.
No quiero decirles, por que sé se lo imaginan, cómo influyó este episodio desde todo punto de vista. El cuento lo relataba a todos mis amigos y familiares. Allí comencé a tener fama de marciano o de chiflado, pero hoy día son ya muchos lo que han cambiado ese punto de vista sobre los ovnis y sobre mi creencia en estas cosas.
Para culminar, quiero contarles que a los años, me encontré con mi amiga Ursula y le recordaba de aquél momento cuando me respondió que se acordaba de la reunión pero lo de los ovnis no estaba muy segura. eso me dejó preocupado. Lamentablemente, mi compadre Octavio falleció hace unos años y no puede corroborar el suceso, tendría que hablar con Marión para ver si se recuerda de ello.
Otra persona muy querida y apreciada por mi, profesora de Literatura como yo, y estudiosa de los fenómenos paranormales, Rosario Anzola, con la cual tuve muchas e interesantes conversaciones sobre estos temas, me relató que ella también había visto ovnis junto con unos amigos y familiares cerca de la población de Carora, y que al tiempo, ella les comentaba sobre el hecho y no se acordaban claramente sobre el suceso. Más adelante leyendo libros acerca el tema, mencionaban la amnesia que sufrían algunos individuos cuando observaban fenómenos como los que les he relatado, al parecer, sus mentes rechazan o no aceptan algo que para ellos es totalmente imposible o que siempre habían mantenido una posición contraria, más por miedo a afrontarlo que por admitirlo.
Más adelante les contaré otros avistamientos míos que considero interesantes.

a explicación, la cual, repito, fue cautelosa y detallada, nos dijo que había que comenzar todo el proceso de la meditación con una palabra mágica "Amsala Potala", que es un mantra poderosísimo, es decir una palabra cuyo sonido bien pronunciado, hace vibrar el cuerpo astral, poniéndolo en sintonía con las fuerzas positivas del Universo. El asunto del poder las vibraciones causadas por los sonidos es un tema realmente milenario, todas las antiguas religiones orientales hacen hincapié en la importancia de las palabras y su poder de vibración, que pueden ser positivas o negativas, según sea el poder de la misma. Por eso los padres deben ser cuidadosos al colocar el nombre de sus hijos, pues al pronunciarlo mueven fuerzas y leyes que inexorablemente marcarán la personalidad del niño. Por eso el Arcángel Gabriel al presentarsele a la Virgen María, una de las primeras cosas que le dice es cual va a ser el nombre del niño Jesús, no se lo deja a la voluntad de ella, ya que así debía ser.Explicado un poco, de esa manera, el Mantra a pronunciar debería ser "Om Mani Padmi Um", pero se debe pronunciar con un tono de voz que solo un Gran maestro puede enseñarnos, ya que si se pronuncia correctamente durante unos minutos se puede lograr una vibración de una fuerza fantástica, según dicen los maestros. Para ser un poco más gráfico y terminar de dibujarles de algún modo el poder de las vibraciones y los sonidos, les pondré el ejemplo de la música y como diferentes instrumentos nos hacen sentir de una forma especial, por ejemplo el sonido de un violín nos hará reaccionar diferente al de una batería, una trompeta militar da órdenes, un saxofón nos imprime romanticismo, pero todo tiene que ver como lo tocamos, con que fuerza y con que sabiduría, por lo que la importancia recae es en el que maneja el instrumento y no en el instrumento en sí,por eso, la letra de una canción sólo adquiere vida en un experimentado cantante. Al final, nos dijo que el primer Mantra a emplear por nosotros por su fácil aplicación era "Amsala Potala", palabra que evoca a un lugar sagrado de la religión Tibetana, el Potala es una ciudad dorada en donde habitan los seres de Luz que han evolucionado en mil reencarnaciones. La verdad es que es mucho más profunda la explicación del significado de la misma, pero no es la idea convertirme en algo que no soy, maestro esotérico.