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viernes, 28 de abril de 2017

TRISTE MUCHACHO





En El letargo de la tarde
Un muchacho triste miraba,
En sus ojos se veía que sólo pensaba,
Tristes historias recordaba,
Estaba solo… sin compañía,
Nada más que sus ojos lloraban.

Triste muchacho
Que una vez fuiste amado
Amado y querido,
Él pensaba…¡de repente estoy solo!
¿Dónde está mi amada?
Aquella muchacha, que el tanto quería…
Cambió toda su monotonía.
Aquella linda mucha de voz sutil
Y ojos risueños…lo dejaba.

¡Pobre muchacho! No se quejaba,
Pidió a Dios que se la retornara…
¡Y ella!... ni  le hablaba y lo maltrataba.

Aquel muchacho de triste mirada
Sintió que no la olvidaba,
¡En cambio ella!...lo odiaba.
Una tarde de amargas angustias,
El muchacho pidió que volviera hacia él,
Y ella le dijo…¡No! Tú has cambiado,
No eres el mismo yo hube amado,
Aquel muchacho no comprendía…
Que ella solo le mentía.

No tuvo valor para decirle…
Muchacha graciosa que vistes un día
Mis ojos tristes en agonía,
¿por qué me engañaste?
¡Y me dijiste que siempre serías mía!
Olvida muñeca todo rencor
Si alguna vez amarme quisieras
¡Con un beso de amor siempre te esperaría!

Alí Hernández Abrahan

(Del Poemario “Sentimientos Mozos”. 1999)

domingo, 23 de abril de 2017

MI VIAJE AL O.V.N.I








Memoria necia que no olvida,
Viaja imprevista al pasado,
Vuela rápida e intrépida,
Sin  que haga caso al vedado


Viene el tiempo olvidado
Regresa de un alegre pasado
Vibra el corazón gitano
Sintiendo que la ha perdonado


Brilla y relampaguea en sueños
La silueta del amor quedado,
Saeta de esperanza vencedora,
Armadura de sueños anhelados.





Locura sensible a los recuerdos,
Rencores y odios que se pierden
 En Mi viaje hacia los parajes
 De los Olvidos Vedados No intensificados







Alí Hernández Abrahan

viernes, 14 de abril de 2017

NECESITO




Necesito ver tus ojos,
 perdidos en lontananza,
 que no acabe la noche
y mis sueños vivan la esperanza.



Necesito viajar por el aire etéreo,
Que mi espíritu vuele en eterno cielo,
 Y Que tu voz despierte
 mis más íntimos anhelos.
 
Necesito palabras necias,
 traspasen el cristal de los sentimientos,
  rosas y camelias perfumen mis versos,
y se fundan de nuevo sin consentimiento.

Necesito del fuego de tus labios
Quemen sin piedad el rencor
Y brille el Sol de nuevo

En la fantasía de tus besos.





Alí  Hernández Abrahan

domingo, 9 de abril de 2017

TU MIRADA MUJER!





Hablan sin pedirme nada.
 Llenan de luz mi alma,

Hermosos me deleitan,
Son maravillosos faros de esperanza.
Tu sonrisa viene antes de la brisa,
Que refresca mi vista y fortalece mi palabra,
Una carcajada espontánea sale alegre de tu alma,
Bendito Dios por la música que emanas.

 
Tus ojos son dos ventanas abiertas
Que invitan al mundo a asomarse a ellas,
Veo a través de su luz  mucha  inteligencia, y
 Un Universo de Amor para  dar,
Me vuelvo a asomar curioso,
 Para ver que más encuentro,
Un poco de  soledad,
 y algo de misterio.

Un acompañante tendrás
Que irá contigo en la vida
 Sabrá valorar ese espíritu rebelde,
Que magnetiza y enamora a todos,
Ese acompañante tiene nombre, la sabiduría.

 Dios te ha dado sin temor muchos dones,
Una belleza sin par, de nobleza humana,
Creatividad a borbotones que iluminan el cielo,
Destellos de relámpagos tu piel esplendorosa,
 Con olor a chocolate caliente.
Labios de diosa griega
Que emanan  dulzura plena,
Pero es tu alma de Mujer,
 La que embelesó a mi alma,

Pues muchos te aman, en el silencio de tus andanzas. 




  Autor. Alí Hernández Abrahan

La Espera



No es que espere el silencio para hablarte,
No le hables a la flor
La rosa no tendrá que contarte,
No es que espere la luna para que te ilumine
Espero tu boca ansiosa
Que vibre sobre la mía
Para poder abrazarte.

Siento tu piel sedosa
Que expande el tibio rubor de tu cuerpo
Quiero acariciar tu rosto con mis dedos,
Y enredarme a tus cabellos  de estrellas,
Aspirar el  perfume que exhalas
Cuando extasiadas estés
Por el amor que te ofrezco.

Quiero verte firme a tus ojos
Para penetrar sin dudas a tu alma,
Quiero estar allí dentro tu templo
Y sentir el misticismo de tu alma
Escuchando  las oraciones de tu cuerpo.

Quiero plasmarme y fundirme
Sin ascos y sin recelos.
Quiero sentirte mía
Y devorarte con anhelo

No te escapes con el viento
Pues aspiraré profundamente
Para ahogarme con tu aliento,
No escapes con la luz
Pues abriré mis ojos para cegarme
En la oscuridad de mi inquietud.

Escápate conmigo
Juntos surcaremos
El cielo de la tristeza
Que embarga a los mortales,
 Seremos divinos
Con nuestro amor eterno,
Y eso te contará la rosa,
 Que nos envidiará con muchos celos.



Alí Hernández Abrahan

martes, 4 de abril de 2017

Me Gustaría !!





Que en las mañanas al despertar me sonrías,
A pesar del malestar,… me gustaría.
Que rozarás tu piel con la mía sin asco ni desperdicio,
Aunque lastimes la mía,… me gustaría.
Que me miraras dulcemente a los ojos,
Que me intimides con pasión
 y lastimes de amor mi corazón,…me gustaría.
Que me regalaras tu risa,
 y tu carcajada resuene en mis oídos,
Esclavizando mi alma a tu armonía,…me gustaría.
Que tus palabras necias que fastidian a el alma 
cuando estés enojada,
Sean para mí ocasión  para calmarte,
 mi amada,… me gustaría.
Que olvides las ofensas si algún día tuvimos,
 porque ambos, sin sentirlo
Nos herimos aún amándonos ... me gustaría.
Me gustaría mucho  mi   amor que nos gustáramos
Degustando  tus besos  con ardor,
Amándonos con pasión
Sin temor a ser descubiertos,…me gustaría.

De verdad y sin mentiras… ¡Me gustas como eres!

Autor. Alí Hernández Abrahan

miércoles, 14 de diciembre de 2016

El Ave y la Burbuja !


Existen lagos,
existen estrellas
 y existes tú


Fuiste ave de grandes alas 
que volabas airosa sobre el bosque,
en tu pico llevabas la rama de ternura,
ahora eres burbuja delicada del riachuelo.
que espera que la tímida brisa la toque.
para ser libre de nada.







 Porque así como eres brisa,
serás espuma y burbuja,
y volverás anidar 
mezclándote sutílmente
con las aguas claras 
del solitario riachuelo,
que te espera para abrazarte 
con  sus brazos cristalinos,
y hacerte sentir prisionera de su amor,
con la celda de su débil  cáscara
que es burbuja.








                                                     Vuelve a ser ave y escapa
                                                      hacia los cielos pequeña espuma,
                                                      porque seré yo el viento que te arrastre
y te lleve sin lamento
hacia el infinito firmamento de mi amor.









                                        Seré yo el Sol  que ilumine
 tu vuelo perdido
                                    para así no entristecerte
       y quedarme en el olvido.












Vuela pequeña ave, ! hazlo con fuerza¡
porque la brisa y el aire escapada de la espuma,
te envolverá en su melancolía,
y te pedirá que te quedes
para no morir de agonía.

                                                                Toma pequeña ave de sus aguas,
                                                                       la rama perdida de amor
                                                                     que otra  dejó  pensativa
                                                                      en su amarga despedida



Autor: Alí Hernández Abrahan  (Poemario: Sentimientos Mozos, publicado por la facultad de Ciencias Administrativas de la Universidad Yacambú. Cabudare 1999)

martes, 8 de noviembre de 2016

"AMOR ENTRE DIENTES " (Continuación)







Mi boca temblaba y se acercaba a sus labios carnosos y provocativos, cuando ella sonrío complacida y pude apreciar sin desperdicio la totalidad de su dentadura, de manera frontal sin anestesia vi la cosa más fea jamás pensada, ¡Le faltaba el diente incisivo izquierdo! , cosa que nunca imaginé ni habría esperado, que tan hermosa boca abrigara semejante vacío. ¡Coño! De repente ese "pequeño detalle" hizo que mi virilidad huyera despavorida, mi rostro debió mostrar asco o algo parecido, porque Carmen transformó sus ojos al darse cuenta de mi desagrado y cara de terror.

Aprovechó que tenía mi mano entrelazada aún a la suya para aprisionar mis dedos sin compasión, volteándolos con intención malévola de fracturarlos. El dolor provocó en mí un alarido con tonos graves de horror; me miró fijamente, sus ojos ya no resplandecían de belleza, sino de un fuego de odio que calcinó mi alma, enterrando mi amor efímero pero potente y soñado; en fin, quedó hecho cenizas. Por mi mente se entrecruzaban mil pensamientos. Adiós amor de mis amores reina mía que dejaste de quererme, culpable fue tu diente, cuando tenga dinero te llevaré al odontólogo, para que te arregle ese pequeño pero importante detalle. Seguía entre mis pensamientos locos. ¡Qué tristeza, le faltaba un diente y le sobraban gracias!


Al terminar mis reflexiones de despechado, que me habían distraído de la amarga realidad, sentí un ruido tras de mí, al voltearme, estaba Carmen fuera del auto con una piedra en la mano que apenas podía sujetarla bien con sus dedos finos y largos, me la lanzó cual pitcher hacia home, estrellándose en mi "enrejada dentadura" que se abolló dejando salir mi preciado diente incisivo derecho. Aturdido, me asomé al espejo retrovisor, al verme no pude evitar sonreír como tonto, mi boca presentaba el mismo vacío que la de Carmen, así que supuse ya no era un obstáculo para mi amor desdentado.


Escupí el diente roto y arrojé un poco de sangre. Carmen, impávida, me observaba desde afuera, ella me esperaba con otra piedra. Salí del carro y la tomé entre mis brazos. Ella se dejó sin apartar su vista de mi boca. La besé, la volví a besar y mi diente incisivo izquierdo entró en su vacío derecho y su diente incisivo derecho se colocó en mí vacío izquierdo cual pieza de rompecabezas. Henry nos miraba extrañado, y nos dijo: - La verdad que el amor no sabe si lo encuentran a fuerza de pedradas o a ritmo de dentaduras melladas - Nos dejó solos con nuestros besos de "Lego", por fin el sueño de todo adolescente, encontré mi amor desdentado, mi amor compensado,...! mi amor entre dientes¡.

AMOR ENTRE DIENTES..cuento del libro no publicado "Relatos con sabor a menta"de mi autoría


                                                            
Desde que la vi me impresioné, su piel acaramelada, tersa y limpia,  con un cutis  “Camay”, como diría mi abuelita que en paz descanse, era como un papel de regalo fino que envolvía un precioso objeto de arte. Me embelesaba, no dejaba de mirarla. Ella, de reojo, debió sentir la fuerza de mi deseo, se volteó disimuladamente, y apartando sus cabellos lisos y negros, dejó que sus ojos azabaches relumbraran mi vida y de forma explosiva mi corazón se volcó, entrándome una sensación de borrachera agradable que nunca había sentido.

¿Cómo se llamaba? ¿Qué edad tenía?  ¿Tendría novio? ¿Dónde vivía?.

Con mis pensamientos y mis sueños me había olvidado que estaba en clases, en el aula del Profesor Matías, “el loco Matías” para ser más exacto, que con su “Lógica” nos traía de cabezas a todos. Era viernes, y en aquel entonces estudiaba de noche, disque para trabajar en el día, pero lo cierto era que por mi edad  me era difícil conseguir chamba, tener 18 años en esa época no ayudaba mucho, especialmente si eras un bachiller recién graduado que comenzaba su carrera universitaria,
Estudiaba “Administración” porque quería ser un “Gerente de Banco” igual a mi tío el banquero, que se la paseaba rumbeando con chicas lindas, y siempre soltero. ¡Ah! ¡Cómo lo envidiaba! .

De pronto, alguien me empujó para que apurara mi paso y saliera rápido del salón. Me volteé y vi a Carmen, la mujer de mis sueños,  se sonrío, dibujando una línea sutil en su espectacular rostro, su boca lucía provocativa por sus labios ligeramente carnosos, eran perfectamente armónicos a su perfilada, pequeña y respingada nariz, la cual desdecía de su tipo mulato.
La verdad era que su estampa resultaba maravillosa. Aún no había escuchado su voz. Me detuve en seco, y con gesto galante la invité a que se adelantara.

 Y me dijo: -Gracias guapo-

Quedé aturdido; su voz encantadora hacía eco en mis tímpanos, endulzando mi alma, dejándome expeler un suspiro largo y sentencioso, que transmitía un sentir  leve, como quejido erótico, como si hubiese tenido el orgasmo más largo de mis cortos años de adolescencia.

Bueno, como dije antes era viernes en la noche.  Los muchachos de la clase organizaban en el estacionamiento de la universidad una “rumba”, irían al Hotel Vargas, allí acostumbraban a presentar espectáculos en vivo los fines de semana en el área del bar restaurant. El Hotel era “dos estrellas”, siendo uno de los sitios más económicos de la ciudad, en donde los estudiantes pobres como nosotros podíamos libar unas cuantas cervecitas y no salir “estrellados”.

Vi a Carmen entusiasmada, parecía que se uniría al bonche con nosotros. Hecho el tonto me arrimé hacia donde se encontraba ella y le brindé la mejor  de mis sonrisas “enlatadas”, porque tenía “frenillos de ortodoncia” en aquellos tiempos que parecían pura hojalata que brillaban intermitentemente con las luces de los automóviles que pasaban ocasionalmente por el estacionamiento, de manera que parecía un faro de playa.

Ella me observó detenidamente, hurgándome con su mirada lasciva, haciéndome sentir desnudo, provocándome un rubor de niño inocente. Tal actitud me cohibió. La verdad es que nunca me había encontrado en una situación semejante con una chica que me gustara tanto; desde que tenía diez y siete años siempre “atacaba” a muchachas que sentimentalmente no habían despertado nada especial en mí, intenté acostarme con muchas, pero siempre sucedía algo que lo echaba todo a perder.

Ahora sentía un miedo placentero, estaba realmente asustado, pero la adrenalina que corría por mi sangre me decía que pidiera más, más de esa mirada y de esa mujer cuyo rostro me fascinaba.
Aún no me había detenido a detallar su cuerpo, cuando se alejó  aprecié su figura, bien tallada, con una cintura hermosa, cómoda, como para tomarla de un brinco y llevármela raptada. Luego observé su trasero, ¡Qué lindo! ¡Qué perfecto! ¡Qué singular!, ni Jennifer López tendría uno como ese, era verdaderamente espectacular. Sus piernas, a través de su pantalón ajustado, se apreciaban bien torneadas, de buen grosor y tamaño.

Me apuré para alcanzarla  y preguntarle si cabría en el carro en donde ella se iría y me contestó con cierto dejo de picardía:

-¡Claro chico!, así me das un poco de calor porque tengo frío-

Sin pensarlo dos veces me adelanté para abrirle la puerta del automóvil, un Ford rojo cuya marca no recuerdo, pero del cual no olvido su amplio y cómodo asiento trasero, mullido en semi-cuero negro. La invité con gesto de actor de cine, a que se acomodara en él. Me metí rápidamente, colocándome muy cerca de ella, apurruñado como decimos por estos lares, es decir, estrechándome a su cuerpo de diosa.


De inmediato sentí un placer enorme, su calor corporal era eróticamente excitante, mi virilidad no tardó en reclamar su euforia, el carro se desplazaba suavemente, mi amigo Henry, quien conducía, nos espiaba a ratos por  el espejo retrovisor sonriéndo pícaramente.

Fui poco a poco acercando mi mano a la suya y rocé sus dedos largos y finos con miedo a ser rechazado por apresurado o atrevido. Entrelacé mi mano con la de ella, inmediatamente volteó su rostro angelical y vi sus hermosos ojazos negros que brillaban de lujuria pura, mi corazón latía tan fuerte que me aturdía de manera extraña, pensaba, ¡Al fin se me dio!


(continuará) es decir To be continued